Laguna Azul, un balneario geotérmico natural en Islandia

Islandia es un país único, bello y singular que combina un frío de hielo en la superficie con el calor volcánico que encierran sus entrañas y esta conjunción de hielo y aguas calientes con paisajes lunares, son una invitación abierta para los amantes de los viajes de aventura y la naturaleza.

Los viajeros que llegan a este país al filo de lo increíble, no pueden abandonarlo sin haberse bañado en la ‘Laguna Azul’ de la península de Reykjanes con sus aguas termales ricas en minerales, enmarcada por montañas y campos de lava en un escenario realmente fascinante que también cuenta con la presencia de algas y nieve.

Este balneario natural geotérmico de efectos curativos, se encuentra al suroeste de la isla, a unos 40 kilómetros de Reykjavík.

El agua del Lago Azul es autopurificante y rápidamente destruye cualquier bacteria contaminante traída por los bañistas, como las bacterias de origen cutáneo o intestinal.

Su temperatura oscila entre los 37º y 39º y la concentración de sal es similar a la contenida en el agua del mar. Alrededor de 1000 toneladas de agua por hora se vierten en el lago, agua que se evacua por infiltración a la lava del suelo.

Tiene propiedades que proporcionan salud y bienestar: las sales contribuyen al equilibrio y el relax, las algas verdeazuladas proporcionan nutrientes y sílice blanca, además del lodo con efecto limpiador.

El ecosistema de la Laguna Azul es único en el mundo, uno de los grandes laboratorios de la Madre Naturaleza que nos conecta con su energía a través de sus ingredientes activos: minerales, silicio y algas.

Ya sea flotando en el agua mineralizada dentro de la propia laguna tanto como en el espacio wellness del spa, se aplican tratamientos de masajes y revitalización que proporcionan una sensación de bienestar incomparable.

El aire puro de Islandia y el extraordinario entorno de la Laguna Azul, son una experiencia única para el cuerpo y la mente.

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