La ciudad húngara de Budapest ostenta el título de ciudad balneario desde la época de la Primera Guerra Mundial. Son muy conocidos en Europa los manantiales y fuentes termales que brotan del interior de la tierra y que poseen propiedades medicinales. La temperatura promedio de estos manantiales bordea desde los 21°C hasta los 78°C, lo que permite que los visitantes locales y extranjeros visiten los balnearios aún cuando es invierno. La mayoría de los balnearios que posee la capital de Hungría se construyeron durante la época turca. En la arquitectura de sus baños también se dejan ver rasgos de la influencia romana y griega. Además de los relajantes baños, que incluso pueden aliviar algunas molestias, dolores y enfermedades, la bella y fastuosa arquitectura de cada uno de los balnearios impresiona y deja admirados a quienes deciden pasar algunas horas sumergidos en las cálidas aguas de la ciudad de Budapest.

Uno de los balnearios más conocidos y más grandes de toda Europa es el Balneario Széchenyi. Es el único que funciona en aquella zona de la ciudad -se encuentra ubicado en el impresionante edificio neobarroco del Parque Városliget– y en su interior se pueden encontrar más de 10 piscinas, algunas cubiertas y otras al aire libre, además de tratamientos terapéuticos. Hay piscinas de burbujas, duchas de cuello, hidromasaje, chorros de agua y circuitos a contracorriente. La forma en que fueron construidas las piscinas deja sentir claramente la influencia romana, no siendo esta la única influencia arquitectónica en el complejo, ya que los baños de bañera presentan rasgos de la cultura griega. La cultura nórdica también aporta algunos elementos en lo que respecta a las sudaderas, piscinas de inmersión y saunas. Su pasado data de 1879, año en que se la descubrió. El edificio y balneario no se construyó sino hasta 1913 y sus piscinas años después, en el año 1927, las que luego fueran reconstruidas en 1999.

Uno de los más antiguos de la ciudad y construido por los turcos es el Balnerio de Rudas, que data del siglo XV y que fue reconstruido el 2005. Se ubica en la estrecha franja entre el Monte de Gellért y el Danubio. Dentro del balneario, construido de manera opulenta por los turcos, se encuentra una bóveda de 10 metros de diámetro sostenida por 8 columnas, debajo de ella se encuentra una piscina octogonal en la que, desde 1936, solo pueden bañarse los hombres. En total cuenta con 6 piscinas termales.

Otros de gran importancia y belleza dentro de la ciudad son los balnearios de Király, Gellért, Lukács, Rác y Palatinus.

 

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